Impuesto verde en Chile: emisiones y sostenibilidad

La contaminación no termina cuando se disipa el humo de la chimenea. Afecta la calidad del aire,el bienestar de las personas y en el caso del dióxido de carbono el clima por años venideros.

Con la introducción del Impuesto Verde se pretende que algunos de estos costos del daño ambiental se incorporen a los costos de ciertas acciones contaminantes. En Chile este instrumento se ha introducido para fuentes fijas desde el 2017 y toma en cuenta las emisiones de dióxido de carbono,materia particulada, óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre.

En vez de enfocarnos en que es el impuesto podemos considerar para que sirve: Una vez que hay un costo económico para contaminar también existe la posibilidad de reducir la contaminación.

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¿Por qué existe el impuesto verde en Chile?

Poner un costo a determinadas emisiones busca cambiar la forma en que se toman decisiones

Una empresa puede producir bienes, generar energía o desarrollar procesos industriales y, al mismo tiempo, provocar efectos que no aparecen directamente reflejados en el precio de lo que produce.

La contaminación atmosférica es uno de esos efectos.

El impuesto verde intenta incorporar ese impacto mediante un instrumento económico. El objetivo es que determinadas emisiones dejen de percibirse como una consecuencia sin costo y pasen a formar parte de las variables que una organización debe considerar.

El Ministerio del Medio Ambiente plantea estos impuestos como herramientas destinadas a desincentivar los daños ambientales asociados a la producción y el consumo.

Esto conecta la política ambiental con la gestión empresarial. Una decisión sobre equipos, combustibles, eficiencia energética o procesos productivos puede terminar teniendo consecuencias ambientales, operativas y económicas al mismo tiempo.

Qué emisiones considera el impuesto verde

CO₂ y tres contaminantes locales forman parte del sistema aplicado a fuentes fijas

En establecimientos sujetos al impuesto verde se consideran cuatro contaminantes principales.

El dióxido de carbono, conocido como CO₂, tiene un efecto global debido a su relación con el cambio climático.

También se consideran material particulado, óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre. Estos últimos tienen una relación más directa con la contaminación atmosférica local y sus efectos pueden variar dependiendo del lugar donde se generan.

Esta diferencia es relevante porque el cálculo no funciona exactamente igual para todos los contaminantes.

¿Cómo se calcula el impuesto verde?

El monto depende del contaminante, las emisiones registradas y, en algunos casos, de la ubicación

Para el CO₂ existe una tasa fija de US$5 por tonelada emitida en las fuentes afectas.

En el caso del material particulado, NOx y SO₂, el cálculo considera otros elementos, entre ellos el costo social del contaminante, la población de la comuna y el coeficiente relacionado con la calidad del aire.

Esto explica por qué dos instalaciones no necesariamente enfrentan la misma situación únicamente porque desarrollen actividades similares.

La ubicación también puede intervenir en el cálculo de los contaminantes locales. Por eso resulta importante mantener consistencia entre los establecimientos, sus antecedentes y los registros utilizados por la organización. Ese mismo orden documental aparece en procesos como la contabilidad y auditoría en Rancagua, aunque las obligaciones ambientales y tributarias respondan a normativas distintas.

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Qué establecimientos pueden quedar afectos

Los umbrales se determinan por las emisiones de material particulado o CO₂

El tributo a fuentes fijas no se aplica automáticamente a cualquier negocio que genere emisiones.

Actualmente están afectos los establecimientos cuyas fuentes emisoras, individualmente o en conjunto, alcancen determinados niveles.

El umbral corresponde a 100 o más toneladas anuales de material particulado o 25.000 o más toneladas anuales de CO₂.

Esto concentra el mecanismo principalmente en instalaciones con una escala de emisiones considerable, como determinadas actividades energéticas e industriales.

Medir emisiones también implica gestionar información

Los datos ambientales necesitan trazabilidad antes de convertirse en una declaración

Hablar de emisiones puede parecer un asunto exclusivamente ambiental, pero detrás de cada registro existe información que debe capturarse, almacenarse y mantenerse disponible.

Los datos pueden provenir de procesos productivos, equipos, mediciones, reportes y sistemas internos.

Una mala organización tecnológica no aumenta por sí sola las emisiones, pero sí puede dificultar su seguimiento. Por eso la gestión informática de una empresa también puede formar parte de la infraestructura que sostiene registros, documentos y procesos de control.

La continuidad de esos sistemas cobra especial importancia cuando distintas áreas dependen de información compartida. Mantener equipos y plataformas disponibles, por ejemplo mediante una adecuada estructura de soporte computacional para empresas, ayuda a evitar que la información crítica dependa de un único computador o usuario.

El vínculo con la sostenibilidad aparece precisamente ahí: medir bien es difícil cuando la información está dispersa o no existe trazabilidad.

Compensar emisiones no significa dejar de medirlas

El sistema permite utilizar reducciones certificadas bajo condiciones definidas

Chile también dispone de un Sistema de Compensación de Emisiones.

Este mecanismo permite que contribuyentes sujetos al impuesto verde compensen total o parcialmente emisiones gravadas mediante certificados provenientes de proyectos de reducción que cumplen los requisitos establecidos.

La compensación no equivale simplemente a plantar árboles o financiar cualquier iniciativa ambiental.

Las reducciones deben cumplir criterios técnicos y ser reconocidas dentro del sistema correspondiente.

El mecanismo continúa operativo en 2026. En el tercer período del sistema, cerrado en febrero de este año, participaron nueve proyectos de reducción y se registraron más de 1,68 millones de toneladas reducidas.

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¿Es el mismo impuesto verde que se paga al comprar un automóvil?

Las fuentes móviles tienen un mecanismo diferente al aplicado a establecimientos industriales

En Chile también existe un impuesto verde asociado a vehículos nuevos, pero no debe confundirse con el tributo anual sobre emisiones de fuentes fijas.

Para automóviles nuevos livianos y medianos, el impuesto se aplica una vez y su cálculo combina variables como rendimiento urbano, emisiones de NOx y precio de venta.

En este caso aparece también el Formulario 88, utilizado para la declaración y pago del impuesto asociado a fuentes móviles.

Por eso, cuando se busca información sobre cálculo o pago, conviene identificar primero de qué impuesto se está hablando.

Impuesto verde y sostenibilidad empresarial

Medir el impacto puede revelar oportunidades que van más allá del cumplimiento

Una organización puede comenzar a medir emisiones porque existe una obligación regulatoria y terminar descubriendo información útil sobre sus propios procesos.

Un consumo energético elevado, equipos poco eficientes o determinadas decisiones logísticas pueden aparecer reflejados tanto en costos como en emisiones.

Ahí el impuesto verde puede funcionar como una señal económica adicional.

Reducir emisiones no debería plantearse únicamente como una forma de pagar menos. También puede llevar a revisar consumos, tecnologías, fuentes energéticas y procesos que llevan años funcionando de la misma manera.

Desde esa perspectiva, sostenibilidad y eficiencia dejan de ser conversaciones separadas.

Errores frecuentes al interpretar el impuesto verde

Confundir conceptos puede llevar a una visión demasiado simple del problema

Un primer error es pensar que cualquier empresa que emite CO₂ debe pagar este impuesto. Existen umbrales y condiciones específicas para fuentes fijas.

Otro es mezclar el tributo industrial con el aplicado a vehículos nuevos.

También resulta incorrecto asumir que compensar emisiones significa que ya no sea necesario medirlas o intentar reducirlas.

La compensación forma parte de un sistema regulado, mientras que la reducción directa depende de cambios reales en procesos, tecnologías o fuentes de energía.

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Preguntas frecuentes sobre el impuesto verde

¿Todas las empresas tienen que pagarlo?

El impuesto a fuentes fijas se concentra en establecimientos que alcanzan los umbrales definidos para material particulado o CO₂. Una pequeña empresa no queda afecta únicamente por desarrollar una actividad económica.

¿Cómo se calcula el impuesto verde sobre CO₂?

Para las fuentes fijas afectas, la tasa aplicada al dióxido de carbono es de US$5 por tonelada emitida.

¿El cálculo es igual para todos los contaminantes?

Los contaminantes locales utilizan una metodología distinta. El cálculo considera factores como el contaminante, la población de la comuna y las condiciones de calidad del aire.

¿Se pueden compensar las emisiones?

El Sistema de Compensación de Emisiones permite utilizar certificados provenientes de proyectos reconocidos para compensar total o parcialmente emisiones gravadas, siguiendo las reglas establecidas por el sistema.

¿El impuesto verde elimina la contaminación?

El impuesto no elimina por sí mismo las emisiones. Funciona como un incentivo económico para incorporar el costo ambiental y favorecer decisiones que puedan reducirlas.

Antes de calcular un impuesto, conviene saber cuánto se está emitiendo

La discusión sobre sostenibilidad suele comenzar con grandes objetivos, pero en la práctica muchas decisiones parten de algo más básico: disponer de información confiable.

Saber qué se emite, dónde se genera y qué proceso lo provoca permite distinguir entre una obligación que simplemente debe cumplirse y una oportunidad real de reducir impacto.

El impuesto verde introduce un costo económico sobre determinadas emisiones, pero su utilidad ambiental depende también de lo que ocurra antes del cálculo: medir correctamente, comprender el origen de los contaminantes y decidir qué procesos pueden cambiar.

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Mabel Manturano

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